Este viernes a la noche comienza la más solemne de nuestras festividades y conmemoraciones: Iom Kipur, el Día del Perdón, que dura solamente un día, en esta ocasión hasta el sábado a la noche. Es el momento del año en el cual las Sinagogas se encuentran más colmadas. Es un día que cala muy hondo en el corazón y el alma de cada judío, más allá de su orientación filosófica-religiosa.
Si bien es seguramente el ayuno lo que más lo caracteriza, hay además otras ideas y valores los cuales vale la pena destacar. Por ejemplo, la idea del perdón.
Tal como lo entienden los antiguos sabios del pueblo de Israel, en este día D´os perdona las transgresiones cometidas contra Él, no así las que una persona haya cometido contra su prójimo. En tal caso, es la persona ofendida la que debe primeramente – si así lo considera – perdonar al ofensor. Recién después llega el perdón de D´os. Lo que esto nos enseña es que: tan importante como»actuar» bien con D»os, lo es el comportamiento para con el prójimo. Así lo entiende el judaísmo. De hecho, la mayoría de las trasgresiones por las cuales pedimos perdón en Yom Kipur tienen que ver no tanto con el ritual, sino por sobre todo con la ética y la moral. Por otra parte es interesante señalar que, por lo general, el pedido de perdón se expresa de manera no individual sino plural, en comunidad. No decimos «por el pecado que cometí…» sino «por los pecados que cometimos…». Es la idea de los antiguos sabios del pueblo de Israel por la cual «cada judío es responsable el uno por el otro». Aunque individualmente la gran mayoría de dichos «pecados» cada uno no los hubiese cometido.
La oración Kol Nidrei (todos los votos) que se recita prácticamente al comenzar Iom Kipur, tiene que ver con el arrepentimiento y el perdón. Kol Nidrei, de alguna forma, marca el carácter y la solemnidad del día.
Se pronuncia tres veces consecutivas. Probablemente de origen judeo babilónico (está escrita en arameo) esta plegaria –que los criptojudíos en la España medieval oraban con devoción, entusiasmo y emoción – expresa el arrepentimiento y perdón por las transgresiones cometidas por error, involuntariamente o bajo presión. Fue exactamente la situación trágica, dramática que le tocó vivir a los criptojudíos (despectivamente llamados marranos) durante los últimos siglos de la España medieval.
“Nos arrepentimos por el incumplimiento de todos los votos que formulamos, de las obligaciones rituales que contrajimos, de los anatemas en los cuales incurrimos y de los juramentos que prestamos ante D´os… de todos ellos nos arrepentimos. Sean todos ellos absueltos, nulos y sin valor, sin efecto y sin carácter de obligación…” (fragmento del Kol Nidrei).
La conmovedora melodía del Kol Nidrei, marca probablemente el momento culminante en la liturgia del año judío.
Otro valor muy importante es el del recuerdo: Izkor.
“Izkor” es el nombre de una oración – que se recita pasado el mediodía – mediante la cual recordamos a los familiares que ya no se encuentran en este mundo terrenal. Esta solemne oración se recita en distintos momentos del año. Pero en realidad la recordación comienza pocos instantes antes de Iom Kipur cuando, antes de ir a la sinagoga, encendemos en nuestro hogar un “Ner Zikaron” (vela recordatoria) por el mismo motivo.
El valor de la Memoria. Recuerdo. Del pasado cercano y lejano. Ya sea de personas como de acontecimientos. Recordar y no olvidar han sido, son y serán esenciales en beneficio de la continuidad del pueblo judío.
Un momento especialmente señalado es la lectura de la Haftará del Profeta Isaías. La Haftará (cap. de los Profetas) se lee a continuación de la lectura de la Torá y antes del Izkor.
En este texto, crítico ante las desigualdades sociales, de profundo contenido social y humano, Isaías expresa cuál es para él el sentido del ayuno. Predicando en nombre de D´os afirma contundentemente: “Este es el ayuno que habrá de agradarme: desatar las ligaduras de la iniquidad, desligar los haces de la opresión, liberar a los oprimidos y romper todo yugo. Compartir tu pan con el hambriento, albergar a los pobres y errantes en tu casa, cuando vieres un desnudo habrás de cubrirlo… Cuando concedas al hambriento tu generosa comprensión y sacies el hambre del indigente, entonces resplandecerá tu luz a través de la oscuridad y tus tinieblas fulgurarán cual luz del mediodía…”
Es la idea social del judaísmo en su máxima expresión. También en el solemne día de Kipur.
Que seamos inscriptos en el Libro de la Vida!
Gmar Jatimá Tová !
Iom Kipur: ideas, valores y reflexiones
29/Sep/2017
Lic. Rafael Winter (Rufo), para CCIU